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Mandíbula desencajada ¿Por qué sucede y cómo tratarlo?

Mandíbula desencajada - Prodental Santa Cruz

Mandíbula desencajada ¿Por qué sucede y cómo tratarlo?

Los dolores suelen ser una respuesta producida ante un estímulo que está actuando de forma irregular. En el caso de los dolores de mandíbula, estos pueden deberse por distintos orígenes y causas y, como con cualquier otra dolencia, la recomendación es siempre atender la problemática lo antes posible. En la Clínica Prodental Santa Cruz de Tenerife podemos atender esta problemática y encontrar una solución eficaz para tus molestias.

En este artículo encontrarás algunas pautas informativas que podrán orientarte en las causas, orígenes y el tratamiento sugerido para solucionar los problemas de mandíbula desencajada. ¡Sigue leyendo!

Posibles causas de la mandíbula desencajada

Lo primero que hay que saber es que algunas personas tienen una predisposición genética a ciertos problemas de salud, como puede ser una luxación mandibular. Estas luxaciones pueden ocurrir debido a, por ejemplo, una hiperlaxitud de los ligamentos. Sin embargo, ciertos especialistas afirman que el dolor de mandíbula suele originarse tras una apertura bucal que se extiende de forma excesiva y durante un tiempo prolongado. El resultado de esto es que se puede producir una dislocación que nos produzca molestias, lo que comúnmente se llama ‘hacer un mal movimiento’.

Otra de las causas se debe a un problema en la articulación temporomandibular (ATM), cuyo funcionamiento es el de actuar como una bisagra de deslizamiento, conectando la mandíbula al cráneo. Como consecuencia de esto se produce la mandíbula desencajada. 

En esta zona, que es donde se encuentra el hueso temporal del cráneo y la mandíbula, hay una serie de tendones, ligamentos y músculos que por un lado son los encargados de hacer de sostén de la articulación y, por otro, son los que permiten que la mandíbula realice sus movimientos de forma natural y orgánica. 

En otro tipo de casos puede darse que la articulación sea mucho más flexible y laxa o los ligamentos que la sujetan sean muy débiles. En estas circunstancias es cuando se puede producir una alteración en el funcionamiento normal de la zona o en la forma en que fluye el movimiento, lo cual trae como consecuencia una luxación mandibular. 

Lo que más preocupa del cuadro de luxación es que hará que la mandíbula quede desencajada, con lo que se producirá una disminución o falta de capacidad de abrir y cerrar la boca de manera normal. Incluso este cuadro puede manifestar alguna limitación en la oclusión dental, es decir, una limitación en el contacto natural que se produce entre los dientes al realizar una u otra acción. Se trata concretamente de la relación entre los dientes del maxilar con los dientes de la mandíbula, cuando se aproximan, por ejemplo, al masticar o al estar en estado de reposo. Esta problemática en la mayoría de los casos va unida a un dolor intenso en esta zona, que dependiendo de la gravedad podrá afectar al oído e incluso provocar un crujido cada vez que se abra o se cierre la boca.

Entre las causas que también podemos considerar están los traumatismos, ya que los traumatismos articulares, los traumatismos en el mentón con la boca abierta, la relajación neuromuscular o el sometimiento a manipulación bajo anestesia general pueden provocar que la mandíbula deje de estar en su sitio y se desencaje. No son los casos más habituales, pero pueden suceder.

Síntomas que nos podemos encontrar en la mandíbula desencajada

Entre los síntomas que debemos considerar en los casos de mandíbula desencajada está la posibilidad de que el paciente sienta un intenso dolor en la zona, dolores de cabeza frecuentes, molestias al bostezar o masticar y presión debajo de los ojos

Además, quien lo padezca podrá notar que en ciertos movimientos habituales su mandíbula se queda fija en una posición o, al hacer una acción corriente con la boca, siente un sonido extraño.

¿Cuál es el tratamiento adecuado en mandíbulas desencajadas?

Es importante que en cuanto se tenga alguno de los síntomas o, en su defecto, ya se encuentre la mandíbula desencajada, se acuda pronto a emergencias. Ya que dentro de las primeras 12 horas el profesional o el odontólogo puede realizar una reducción manual. En esta maniobra específica —que solo la puede hacer un profesional y en ningún caso es recomendable intentarlo por cuenta propia— se colocará la articulación en su lugar correcto. En algunos pacientes, esta acción requiere la colocación de un vendaje que, a lo largo de algunas semanas, inmovilice la zona durante algunas horas.

Tras el paso de la implementación de esta técnica de reubicación manual de la mandíbula, podrá notarse que no ha sido una solución final, con lo cual habrá que tomar otro tratamiento que vaya mejorando poco a poco la lesión en la zona. En este sentido, el paciente comenzará a ingerir antiinflamatorios y usar aparatos ortopédicos. En esta fase inicial es posible que el paciente solo pueda ingerir alimentos blandos como papillas, por la dificultad y la molestia que se presenta al masticar.

Según como vaya avanzando el tratamiento, el paso siguiente será llevar a cabo una rehabilitación con ejercicios manuales en la zona. El objetivo es lograr recuperar de forma gradual la fuerza y la movilidad mandibular para que, con el tiempo y el tratamiento suficiente, se pueda llevar la mandíbula a la ubicación original.

Sin embargo, hay casos especiales donde existe una luxación crónica y aguda, donde no es de ninguna manera recomendable realizar las maniobras de reubicación manual de la mandíbula, con lo cual habrá que recurrir a otro tipo de tratamiento. En estos casos se recomienda una intervención quirúrgica, siendo la única opción viable para solucionar la dolencia. 

En aquellos casos donde esta afección sea recurrente, se sugiere utilizar el método de las infiltraciones con toxina botulínica, o comúnmente conocido como bótox, una proteína que detiene los espasmos musculares y se inyecta directamente en el músculo 

¿Cómo prevenir la mandíbula desencajada?

Dado que no contamos con la información necesaria de predisposiciones genéticas de cada persona o que esta es una problemática que, en muchos casos, surge de un momento a otro por un mal movimiento o un golpe, es difícil encontrar patrones preventivos que actúen de manera eficaz. Sin embargo, se puede considerar que para prevenir la dislocación mandibular se siga una terapia que consiste en tomar miorrelajantes y reducir la luxación. Además, el tratamiento fisioterapéutico puede ser una medida útil, ya que gracias a la implementación de ultrasonidos, masajes en la zona y estiramientos musculares se puede lograr de forma bastante eficaz prevenir esta dolencia. Esto es especialmente recomendable si se tiene algún antecedente o si el médico evalúa la predisposición genética a tener este problema en algún momento.

¡Ponte en las manos de la Clínica Prodental Santa Cruz!

Sin dudas esta es una problemática que requiere de ayuda profesional para que un médico brinde la mejor solución a este tipo de casos, sea de forma manual o de forma quirúrgica, así como que también requiere de un acompañamiento en la recuperación y contar con la recomendación y el asesoramiento del tratamiento más adecuado. En algunos casos se podrá revertir el cuadro de mandíbula desencajada y, en otros, proporcionaremos la mejor solución para poder llevar una vida normal.

En la Clínica Prodental Santa Cruz de Tenerife podemos ayudarte con esta dolencia, despejar tus dudas al respecto o atender cualquier otra consulta que tengas. Puedes contactar con nosotros de forma inmediata llamando por teléfono o pidiendo una cita online desde nuestra página web. 

¡Nuestro equipo médico está disponible para atenderte de la mejor manera! 

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